El cineasta peruano Sandro Calderón conversó con nosotros
“No somos industria, nos falta demasiado para eso. Tiene que ver pienso yo con lo diverso y conflictivo que podemos ser entre nosotros.”
El actor y director nos dio su opinión acerca del cine peruano y sus últimos cortometrajes premiados
(Fuente: Alejandro Parró)
Entrevista ALEJANDRO PARRÓ
Sandro Calderón sonríe frente a la cámara, mientras nos revela lo que opina del cine peruano actual y otras cuestiones asociadas a este. Afirma que, si bien es cierto que este “está luchando por una identidad”, aún nos falta mucho para convertirnos en industria. A su vez, nos relata el proceso por el que pasó para producir sus últimos cortometrajes como “Isabel" y “Largo tiempo”, además de detallarnos qué proyectos espera realizar en un futuro.
Hola Sandro, ¿Cómo describirías al cine peruano actual?
¿Está en ascenso, no? Y encontrando una identidad. No somos industria, nos falta demasiado para eso. Tiene que ver, pienso yo, con lo diversos y conflictivos que podemos ser entre nosotros. Y creo yo que por ahí va esta construcción del cine. Es decir, en las distintas expresiones e ideas de cada grupo de personas que quiere hacer cine. Estamos luchando por una identidad, básicamente.
¿Y al cinéfilo peruano cómo lo caracterizarías?
Es complicado. Mira, yo me muevo en distintos sectores de la sociedad, pero opuestos en edades y en situaciones. Aún no encuentro a un cinéfilo peruano tan reducido, tan chiquito, no sé si ese sería representativo. A los que conozco como una minoría, son los que quieren intelectualizar el cine. Quieren encontrar un contenido, una temática, hasta una moraleja en algunos casos. Hay otros que quieren que le cuenten historias. Porque en sí esa es la idea, ¿contar una historia, no? Siempre están intentando analizar. Este grupo de cinéfilos peruanos demanda una temática siempre, fuera del entretenimiento, más intelectual.
¿Qué cambios aplicarías para llevar a la industria peruana de cine al siguiente nivel?
Yo creo que la coproducción es algo importante, estamos hablando de trabajos con otros países. La ley de cine y la promoción de fondos para hacer películas y realizar guiones va incentivar a la producción y realización del cine. Va por el lado del gobierno, la empresa privada y la coproducción. Son cosas que se deben ir moviendo casi al mismo tiempo. Los fondos del Estado son como para siete películas al año. No alcanza eso para grabar.
Aún no existe una industria cinematográfica… ¿a eso te refieres?
Sí. Comparado con Argentina y Chile no somos nada. Y también tenemos el tema de tener a los mismos actores en las mismas películas. A la empresa privada solo le interesa ganar plata, no que tu película sea de autor o hermosa, que de mensajes. El gobierno tiene que apoyar, los fondos de promoción son básicos, pero tenemos otras prioridades según ellos.
¿Qué propuestas cinematográficas de la región te interesan?
Mira, yo me estoy moviendo últimamente por provincias, estoy viajando a Cusco, al valle. He estado conversando con cineastas de Buenos Aires y me dicen que esta habiendo mucho cine del interior, aquel que no se encuentra en las capitales o en locaciones urbanas. Es un cine que habla de personas cuya voz no se escucha, son los que piden que se reconozca su cultura, su forma de ser. En Perú, esto que te comento está ocurriendo bastante. Mira nomás películas como “Retablo”, que no tienen que ver nada con el terrorismo por si acaso. Me interesa mucho ese tipo de cine que escapa de la urbe y se centra más en el poblador rural.
Es evidente que estas están ganando cierto reconocimiento internacional, algunas ya están hasta en Netflix…
Exacto. Y yo creo que más que los bonitos paisajes, se plantea en ellas toda una cosmovisión andina, de la sierra o de la selva, que no se veía mucho en el cine peruano. Esto me hace acordar a Robles Godoy, este tenía una película de hace muchos años que se hizo en la época del caucho. Vemos películas cuya temática tiene que ver con la ideología de allá, con sus leyendas y costumbres.
Centrándonos un poco más en ti, coméntame: ¿Qué te motivó a convertirte en actor de cine?
Mira, uno inicialmente se forma acá en Perú para ser actor en general. No ocurre como en Nueva York o Europa que estudias frente a la cámara para convertirte en actor de cine. En mi época, a inicios de los 90, no había una escuela para actuar frente a la cámara. Que mi carrera la haya llevado más por el cine realmente no ha dependido mucho de mí, sino de las personas que me eligen para el casting. Creo que debo tener algo que les interesa a los directores, tanto para papeles pequeños como para los grandes.
¿Cómo comparas ser actor con ser director?
Son dos formas de contar distintas. En mis talleres de actuación particulares, le digo al estudiante: “Vamos a contar una historia con tu cuerpo, tu memoria, tus emociones.” En el caso del director, tienes más herramientas, tienes la herramienta visual y sonora, la fotografía y la edición. En mi opinión, el director de cine tiene muchas más herramientas para combinar, pasas por un proceso de producción y post producción. Le muestras al público un trabajo final colectivo. Como actor muestro un trabajo más personal.
¿Cuáles son los principales desafíos que tuviste grabando en pandemia?
Creo que para el caso de mi cortometraje “Isabel”, el desafío más grande fue poder desarrollar la historia a modo de exploración. No tenía ni trípode. Solo éramos mi celular y yo. Yo tenía una necesidad de contar sin un guion. Exploraba cada día con la cámara. El reto más grande fue hacer esa introspección, ver que ocurría dentro de mí, y mostrar eso en las tomas y en los personajes. No fue nada ortodoxo ese proceso. El mismo me ha permitido exponer en charlas para la comunidad “TEDx” y en universidades. Por otro lado, también sé de directores que entran en una locación y comienzan a grabar de frente. Me ocurrió a mí algo así con el segundo corto que hice principalmente. A mi me cuesta escribir un guion porque todo lo tengo en la cabeza. Me gusta trabajar así, te diría yo.
En tu cortometraje “Largo Tiempo”, ¿te basaste en alguna historia real para crear al personaje de Mario?
Mira, “Largo tiempo” nació cuando tras venir de Ayacucho, me hice una herida en una de las trepadas que hice. Cuando llegué a Lima esta se me había infectado, justo después que me había vacunado contra el covid-19. ¡Casi me internan! Pero me trataron en mi casa por el tema de la pandemia. Ahí se me vino la idea: “¿Qué pasaría si me cortan una pierna?” Comencé a imaginarme cosas. Pensé: “Haré un corto sobre alguien que ama el Perú, pero se deprime a raíz de una amputación.”
Al final, como espectador, uno se queda con las ganas de ver un abrazo entre padre e hijo. ¿Por qué decidiste terminar el corto cuando Mario abre la puerta?
Te soy honesto, el corto fue parte de un concurso de la Universidad de Lima, donde no tenías que excederte de los tres minutos. Sé que pude haber resumido por aquí y por acá, y de pronto enseñar al hijo y al padre juntos, pero no quería terminarlo tan cursi. Pude haber terminado con el rostro del chico como diciendo: “¿Qué es lo que va pasar ahora?”, pero lo dejé ahí para que se abra una esperanza, que el sujeto vea un poco de luz. Para serte franco, lo sentí un poco rápido el corto.
Por último, te quería preguntar: ¿Cuáles son tus principales proyectos cinematográficos de aquí a un futuro? Y en específico, ¿Qué temáticas te has planteado desarrollar en tus futuros guiones?
A nivel de director, voy a terminar con el corto “Largo tiempo”. Para mí ese trabajo es una comparación con el Perú un poco desmembrado, que me parece que es cómo hemos llegado al bicentenario verdaderamente. Es decir, no estamos completos, tal vez nos encontramos un poco cercenados. Ahí busco mostrar que el protagonista dejó al hijo y se fue a E.E.U.U a buscar mejor vida con su madre. Me gusta el tema de la familia, también la solución de la relación entre padre e hijo. Por otro lado, el próximo largometraje que estoy escribiendo se llama “Las viejas”. Tiene que ver con rescatar a la mujer mayor que es marginada justamente. Me enfoco en mujeres quienes son actrices o empresarias. Creo además que somos una sociedad bastante patriarcal. Mi proyecto es una invitación para ver a la mujer mayor de otra manera… ¡Dejarnos de machismos! Esto es algo que hay que resolver como sociedad y a nivel mundial.
Me parece también que el tema que tocas es muy importante ahora por las corrientes feministas actuales…
Estoy de acuerdo. Es una barbaridad como a la mujer mayor se le trata en la familia, le decimos: “¡Uy, estás vieja!”, como si fuera algo de lo peor. Este es un proyecto que la gente me viene diciendo que le gustaría ver. Tendrá como protagonistas a señoras mayores. Eso es lo que te puedo adelantar por el momento.
Bueno muchísimas gracias Sandro por tu tiempo. Esperemos podamos discutir más sobre el mundo audiovisual en persona en otra ocasión.
No, gracias a ti.
Sandro sabe mejor que nadie lo que necesita el cine peruano para alcanzar el siguiente nivel. En su último proyecto “Las viejas”, busca que el espectador mire a la mujer mayor con otros ojos, o como él dice: “rescatarla de la marginación de la que es víctima”. Sabemos que, como sus otros cortometrajes, este será uno que no defraudará. Compatriotas como él, de gran talento y dedicación, nos hacen soñar con ver algún día al cine peruano entre los mejores del mundo.
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